Es el esterilizante
más fuerte
que se conoce, el único
que responde
realmente
frente
a los casos difíciles
(presencia de amebas, etc.). No comunica ni gusto
ni olor
al liquido;
la inversión
inicial
de una instalación para tratamiento por ozono es superior a la de cloración pero
tiene
la superioridad
que no deja ningún resto.
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